La mirada singular        

Página del antiguo Seminario de
Historia del Arte
del C.P.R. nº 1
de Zaragoza (España)
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MANUEL VIOLA, "El espacio por la luz. Espacio para el Arte"

Obra Social Caja Madrid. Zaragoza.
Diciembre 2005-Febrero 2006

Introducción

“Todos los Violas son iguales pero ninguno deja indiferente”

    En el espacio para el Arte de Caja Madrid Zaragoza se exhibe la muestra El espacio por la luz, de José Manuel Viola, con 47 obras realizadas en acrílico sobre diferentes soportes.

VIOLA: PINCELADAS VITALES.


   José Manuel Viola nació en Zaragoza en 1916. De formación autodidacta, se inició en la pintura en Cataluña. Durante la guerra civil combatió como voluntario en las milicias del POUM, y al concluir ésta, se exilió a Francia. En París entró en contacto con el poeta surrealista Benjamín Pret y con el pintor abstracto Henri Gotees, participando además en la clandestina revista “La main à plume”.

  Hacia 1945 comenzó a participar en sucesivas exposiciones del grupo de pintores conocidos como “Escuela española de París”. En 1949 volvió a España, y entró en el grupo “El Paso” en 1958, en el que, entre otros artistas, figuraban los aragoneses Pablo Serrano y Antonio Saura.

  Manuel Viola falleció en San Lorenzo de El Escorial en 1987.

LOS DOS VIOLAS.

   En la obra de Viola se distinguen claramente dos etapas: la primera, hasta los años 50, a caballo entre el surrealismo y el expresionismo figurativo; la segunda marcada rotundamente por El Paso, a partir de 1958, y caracterizada por el expresionismo abstracto o informalismo.

  El primer Viola es contenido, de formas fluyentes pero ordenadas y estables. El segundo Viola es vigoroso y dramático, apasionado y opulento en su manera de pintar.


EL ESPACIO POR LA LUZ

Precisamente es este segundo Viola el que se acerca al espectador en la exposición El espacio por la luz.

    “Todos los Violas son iguales pero ninguno deja indiferente...” Con esta conclusión puede marchar el espectador, satisfecho después de haber admirado las 47 obras de Viola, que en esencia se parecen. Todas ellas manifiestan un proceso idéntico de filtración que habría llevado a cabo su autor a partir de los años 50, retomando sus vivencias europeas, entretejiéndolas con sus influencias españolas, alumbrando como resultado una pintura gestual, lírica y monumental, en un profundo ejercicio de abstracción.

   A finales de los años 50, Manuel Viola asimila el negro como protagonista de su pintura, como negación de la tela. Son telas negras cargadas de golpes de color (blanco, rojo, amarillo) aplicado de forma violenta. La monumentalidad dramática de sus pinturas no deja de sobrecoger. El espectador puede percibir en las pinturas cómo el espacio surge en forma de la luz (El espacio por la luz). En palabras del propio Viola: “Para mi necesidad plástica, el color no es color, sino el testigo de la luz y las tinieblas”.
   Y es que Viola entronca con una pintura tenebrista-expresionista (Zurbarán, Goya, Velázquez), pero también con una pintura luminosa y opulenta (Rubens), conformando pinturas de gran plasticidad, como las que podemos contemplar en la sala. Federico Torralba Soriano (TORRALBA, 1979) define magistralmente la pintura de Manuel Viola en estos términos:

  “...sus más hermosas pinturas, las más puras y en que más claramente se manifiesta como luminista, son las en blanco y negro, con transparentes grises y blancos nacarados. Pero no hay duda de que impresionan más al público sus gamas opulentas, de ricos, suntuosos, potentes colores, donde está clara una intensidad cromática y ampulosidades dinámicas que, para mí, se hermanan con el recuerdo de un jugoso Rubens abstractizado, de sonoridades triunfalistas y monumentales, y también los tizones de fuego wagneriano nos alumbran entre los negros y los ocres.”

COMENTARIO DE UNA OBRA

Obra: España, aparta de mi ese cáliz. 1965

   En los años 60, inmerso en una fase de abstracción informalista, Viola retoma parcialmente la figuración en esta obra. Mediante gruesos toques de color, se recorta sobre el fondo oscuro la silueta de una copa. El título sugiere ambiguas y subjetivas interpretaciones.

  En la España de mediados de los 60, tal vez Viola pretende la negación y el rechazo de los valores morales o culturales que encarna esa España, con los que entraría en profundo desacuerdo, teniendo en cuenta sus vivencias personales durante la guerra, su condición de exiliado político, etc. Más allá de su contenido simbólico, que sólo un conocimiento profundo de la obra del autor nos permitiría desentrañar, esta pintura constituye un buen ejemplo del Viola más gestual y subversivo que, reconcentrado en la idea, plasma en un violento gesto una mancha vibrante sobre el fondo oscuro. Viola subvierte los valores de “Su España” a través de su pintura.

“Todo acto del espíritu, cuando es auténtico es subversivo, porque hace cambiar la forma cotidiana de ver las cosas”
MANUEL VIOLA

PROPUESTA DIDÁCTICA

   Los alumnos tendrán que investigar en fuentes bibliográficas recomendadas por el profesor qué significan cuatro conceptos que son fundamentales para comprender la obra de Manuel Viola:

     a) INFORMALISMO
     b) TACHISMO
     c) PINTURA GESTUAL
     d) GRUPO “EL PASO”

   Tras haber definido estos cuatro conceptos, los alumnos deberán buscar un pintor representativo de cada una de estas corrientes artísticas, y comparar sus obras con las obras de Viola, analizando qué relaciones pueden existir a nivel formal.

   Por último se proporcionará a los alumnos una imagen de la obra España, aparta de mi ese cáliz (1969), y se requerirá que investiguen la biografía de José Manuel Viola, para que sean capaces de interpretar esta obra en el contexto de la trayectoria artística y personal del autor. Después se llevará a cabo una puesta en común en la sala, ante la propia obra, para que se genere un debate al hilo de las diferentes interpretaciones que hayan llevado a cabo los alumnos.

Ana Lacarta Aparicio
Seminario de Historia del Arte
CPR nº 1 Zaragoza


 
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