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Introducción
“Todos los Violas son iguales pero ninguno deja indiferente”
En el espacio para el Arte de Caja Madrid
Zaragoza se exhibe la muestra El espacio por la luz, de José
Manuel Viola, con 47 obras realizadas en acrílico sobre diferentes
soportes.
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VIOLA:
PINCELADAS VITALES.
José Manuel Viola nació
en Zaragoza en 1916. De formación autodidacta,
se inició en la pintura en Cataluña. Durante
la guerra civil combatió como voluntario en las
milicias del POUM, y al concluir ésta, se exilió
a Francia. En París entró en contacto con
el poeta surrealista Benjamín Pret y con el pintor
abstracto Henri Gotees, participando además en
la clandestina revista “La main à plume”.
Hacia 1945 comenzó a participar en
sucesivas exposiciones del grupo de pintores conocidos
como “Escuela española de París”.
En 1949 volvió a España, y entró
en el grupo “El Paso” en 1958, en el que,
entre otros artistas, figuraban los aragoneses Pablo Serrano
y Antonio Saura.
Manuel Viola falleció en San Lorenzo
de El Escorial en 1987.
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LOS
DOS VIOLAS.
En la obra de Viola se distinguen claramente
dos etapas: la primera, hasta los años 50, a caballo
entre el surrealismo y el expresionismo figurativo; la segunda
marcada rotundamente por El Paso, a partir de 1958, y caracterizada
por el expresionismo abstracto o informalismo.
El primer Viola es contenido, de formas fluyentes
pero ordenadas y estables. El segundo Viola es vigoroso y
dramático, apasionado y opulento en su manera de pintar.
EL ESPACIO POR LA LUZ
Precisamente es este segundo Viola el que se acerca al espectador
en la exposición El espacio por la luz.
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“Todos
los Violas son iguales pero ninguno deja indiferente...”
Con esta conclusión puede marchar el espectador,
satisfecho después de haber admirado las 47 obras
de Viola, que en esencia se parecen. Todas ellas manifiestan
un proceso idéntico de filtración que
habría llevado a cabo su autor a partir de los
años 50, retomando sus vivencias europeas, entretejiéndolas
con sus influencias españolas, alumbrando como
resultado una pintura gestual, lírica y monumental,
en un profundo ejercicio de abstracción.
A finales de los años 50, Manuel
Viola asimila el negro como protagonista de su pintura,
como negación de la tela. Son telas negras cargadas
de golpes de color (blanco, rojo, amarillo) aplicado
de forma violenta. La monumentalidad dramática
de sus pinturas no deja de sobrecoger. El espectador
puede percibir en las pinturas cómo el espacio
surge en forma de la luz (El espacio por la luz). En
palabras del propio Viola: “Para mi necesidad
plástica, el color no es color, sino el testigo
de la luz y las tinieblas”. |
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Y
es que Viola entronca con una pintura tenebrista-expresionista
(Zurbarán, Goya, Velázquez), pero
también con una pintura luminosa y opulenta
(Rubens), conformando pinturas de gran plasticidad,
como las que podemos contemplar en la sala. Federico
Torralba Soriano (TORRALBA, 1979) define magistralmente
la pintura de Manuel Viola en estos términos:
“...sus
más hermosas pinturas, las más puras
y en que más claramente se manifiesta como
luminista, son las en blanco y negro, con transparentes
grises y blancos nacarados. Pero no hay duda de
que impresionan más al público sus
gamas opulentas, de ricos, suntuosos, potentes
colores, donde está clara una intensidad
cromática y ampulosidades dinámicas
que, para mí, se hermanan con el recuerdo
de un jugoso Rubens abstractizado, de sonoridades
triunfalistas y monumentales, y también
los tizones de fuego wagneriano nos alumbran entre
los negros y los ocres.”
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COMENTARIO
DE UNA OBRA
Obra: España, aparta de mi ese cáliz.
1965
En los años 60, inmerso en
una fase de abstracción informalista, Viola retoma
parcialmente la figuración en esta obra. Mediante
gruesos toques de color, se recorta sobre el fondo oscuro
la silueta de una copa. El título sugiere ambiguas
y subjetivas interpretaciones.
En la España de mediados de los 60, tal
vez Viola pretende la negación y el rechazo de
los valores morales o culturales que encarna esa España,
con los que entraría en profundo desacuerdo,
teniendo en cuenta sus vivencias personales durante
la guerra, su condición de exiliado político,
etc. Más allá de su contenido simbólico,
que sólo un conocimiento profundo de la obra
del autor nos permitiría desentrañar,
esta pintura constituye un buen ejemplo del Viola más
gestual y subversivo que, reconcentrado en la idea,
plasma en un violento gesto una mancha vibrante sobre
el fondo oscuro. Viola subvierte los valores de “Su
España” a través de su pintura.
“Todo
acto del espíritu, cuando es auténtico
es subversivo, porque hace cambiar la forma cotidiana
de ver las cosas”
MANUEL VIOLA |
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PROPUESTA DIDÁCTICA
Los
alumnos tendrán que investigar en fuentes bibliográficas
recomendadas por el profesor qué significan cuatro
conceptos que son fundamentales para comprender la obra
de Manuel Viola:
a) INFORMALISMO
b) TACHISMO
c) PINTURA GESTUAL
d) GRUPO “EL PASO”
Tras
haber definido estos cuatro conceptos, los alumnos deberán
buscar un pintor representativo de cada una de estas
corrientes artísticas, y comparar sus obras con
las obras de Viola, analizando qué relaciones
pueden existir a nivel formal.
Por
último se proporcionará a los alumnos
una imagen de la obra España, aparta de mi ese
cáliz (1969), y se requerirá que investiguen
la biografía de José Manuel Viola, para
que sean capaces de interpretar esta obra en el contexto
de la trayectoria artística y personal del autor.
Después se llevará a cabo una puesta en
común en la sala, ante la propia obra, para que
se genere un debate al hilo de las diferentes interpretaciones
que hayan llevado a cabo los alumnos.
Ana
Lacarta Aparicio
Seminario de Historia del Arte
CPR nº 1 Zaragoza |
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